"La gente no te engaña cuando la miras a los ojos o te da un abrazo llorando; hay sentimientos que no se pueden fingir"
Manolo Preciado
Hace ya dos años que el entrenador de origen santanderino nos dejó a causa de un infarto justo el día que se iba a anunciar su compromiso para entrenar por una temporada al Villareal C.F. Con este contrato Manolo Preciado iba a regresar al lugar en el que más feliz era, un banquillo de Primera División.
Nacido y criado en Santander, el fútbol siempre fue su gran pasión y llegó a debutar con el equipo de su ciudad, el Racing, del que posteriormente fue entrenador. Asturiano de adopción, su fuerte temperamento y su valentía le llevaron a superar todos los reveses que le planteó la vida y a asumir retos deportivos tan complicados como conseguir dos ascensos a la élite del fútbol español. El primero lo consiguió con el Levante en la temporada 03-04 y el segundo con el que a la postre sería el equipo de su vida, el Sporting De Gijón.
Manolo
Preciado hablaba claro, la honestidad era su principal seña de su identidad,
así como su carácter rebelde, una personalidad difícil de doblegar. Afable,
cordial, próximo y muy cercano a su afición, igual reconocía el valor de los
suyos que aseguraba estar “más quemado que la moto de un hippie”. Pocos
entrenadores han sido capaces de aglutinar en torno a su persona un caudal de
simpatía tan grande, como demuestra haber sido capaz de llorar, el día de su
destitución, junto al presidente esportinguista que había tomado tan difícil
decisión. Por esa cercanía en un mundo tan complicado, Manolo siempre será uno
de los nuestros.
El fútbol moderno parece ser el negocio perfecto, pero no lo es. Los casos de corrupción y la crisis institucional y deportiva que han sufrido diversos clubes históricos de España y de otros países, como es el caso del extinto Rangers de Glasgow, han sacudido la actualidad del deporte, borrando los cimientos de la moralidad y desdibujando la frontera entre lo que es el espectáculo de masas y la empresa del show business. El placer del fútbol de antaño, el fútbol por el fútbol, el ir al estadio con tu bufanda ondeando al viento, los nervios a flor de piel en los aledaños del campo, los cánticos, la tradición futbolera del transistor pegado a la oreja... El largo etcétera del romanticismo futbolístico se ha extinguido. Las acciones del pasado no han sobrevivido al paso del tiempo y llevan al menos un lustro -o más- supeditadas al servicio de la explotación televisiva.
El mundo entero se ha acostumbrado tanto al espectáculo televisivo que ha dejado de ser un espectáculo para ser puramente televisión. Si las consecuencias romántico-nostálgicas de este hecho son devastadoras, imagínense el reparto desigual de la economía en virtud del seguimiento de cada equipo. Es como pedirle a Madrid que tenga un puerto marítimo. La sensación que uno se lleva al mirarlo desde fuera, sin la subjetividad con la que se redactan estas líneas, debe ser la de un masificado deporte que ya no es deporte, sino una masa. Una masa que sigue creciendo de manera progresiva e irrefrenable y que ha dejado de mirar atrás para seguir rompiendo con el pasado que hay delante. El día que deje de haber pasado, ¿qué será del fútbol moderno? ¿Será fútbol pasado? Si la estructura cíclica del universo que sueñan algunos como Alan Moore se acaba cumpliendo puede que volvamos a ver al Sheffield Football Club golpeando un balón de cuero de color ocre.
Estaremos de acuerdo todos en que para que haya fútbol, debe haber un balón que ruede. Los esféricos, como los conocemos hoy, han pasado, como el fútbol en general, un proceso de transformación impactante desde los inicios de este deporte hasta hoy en día. Elprimer tipo de balón creado para jugar a fútbol es el de tiento. Se le conoce así por el cordón que se usaba para cerrar las costuras del cuero. Eran balones muy rudimentarios, en los que el bote mismo no era siempre igual. La pelota no era una circunferencia perfecta, como en la actualidad, por lo que en el transcurso del juego podía haber acciones desafortunadas debido a las características del balón. Además, los fenómenos meteorológicos también afectaban en el balón. Si se mojaba el cuero y el cordón, pesaba mucho más. Si hacía frío, normalmente tendía a endurecerse. En 1970 hay una gran revolución al introducirse el balón con hexágonos, con el novedoso Telstar. Esto ayudó a estandarizar las medidas de producción y a mejorar la forma esférica que debían tener. De aquí en adelante, habrá constantes innovaciones con los balones de fútbol. Tamaños, colores, formas de la "carcasa", materiales y muchos más experimentos que han provocado que algunos balones agraden más a unos jugadores que a otros. Dependiendo de las características de cada jugador, la marca, la hechura o incluso el vuelo de mismo puede ser determinante para cada partido. Por ejemplo, en el Mundial 2010 de Sudáfrica, los porteros se quejaron enérgicamente del "vuelo impredecible" delJabulani (balón oficial del mundial). Otro ejemplo, pero en este caso de balón bien aceptado, es el Tango 12 utilizado para laEurocopa de Polonia y Ucrania en 2012.
De cuero o sintético, con hexágonos o formas desiguales, blancos o amarillos, lo que está claro es que sin balón no hay goles y sin goles no hay fútbol.
Muchas son las familias que adoran el fútbol. Muchos, los padres e hijos que acuden frecuentemente a los estadios a animar a su equipo. Pero no son tantos aquellos que tienen, en dos generaciones, grandes jugadores de fútbol. A lo largo de la historia de este deporte ha habido caso de padres e hijos que han llegado a jugar al máximo nivel del deporte rey.
Los Higuaín, el "Chícharo" y "Chicharito" Hernández, los Lampard o los Maldini, son ejemplos de padres e hijos que han llegado a lo más alto.
Jorge Higuaín nació en Argentina en 1957. Entre los clubes por los que pasó en su etapa como futbolista destacan los dos grandes clubes argentinos,Boca Juniors y River Plate, además de otros de gran nivel comoBanfield o Gimnasia y Esgrima LP. Su hijo, Gonzalo Higuaín, se formó en la cantera de "Los millonarios" (River Plate). De ahí, pasó al Real Madrid, que posteriormente lo traspasaría al Nápoles, donde juega actualmente.
Javier "Chícharo" Hernández es de nacionalidad mexicana. En su etapa como jugador vistió los colores de Jaguares, Puebla, Atlas y Monarcas, todos ellos clubes mexicanos. Mejor suerte tuvo su hijo, "Chicharito", que empezó su carrera en Guadalajarade México donde ficharía por elManchester United años después. Actualmente está cedido en el Real Madrid. En cuanto a mundiales, el padre disputó el México en el 86, mientras que el hijo ha disputado dos, Sudáfrica 2010y Brasil 2014, con tan solo 26 años.
Frank Lampard Senior fue fiel a los colores del West Ham United a o largo de toda su carrera. 18 temporadas jugó para los "Hammers". Su hijo, Frankie Lampardtambién comenzó en el club al que dedicó su vida futbolística su padre. Pronto destacaría y se fijaría en el uno de los más grandes clubes de Londres en el fútbol moderno, el Chelsea FC. Actualmente, milita en elManchester City, cedido por el club por el que firmó este pasado verano, elNew York City. Ambo podrán comentar en las reuniones familiares que han vestido la camiseta de laselección inglesay además, han portado el honorable brazalete de capitán de los "Three Lions".
Por último, merecen mención a parte los Maldini, hombres de club donde los haya. Cesare, el padre, estuvo 12 temporadas en elAC Milán. Además, antes había jugado en la Triestinaun año y posteriormente se retiraría, tras una temporada también, en el Torino. Su hijo, Paolo, es el jugador más histórico del club "rossoneri". 24 temporadas estuvo en el club de la ciudad de Milán, con lo que se convirtió en el jugador con más partidos con el club y con más partidos en la Serie A italiana. Ambos jugadores fueron estandartes de la selección italiana. Sobre todo Paolo, el hijo, que disputó 4 mundiales y 3 eurocopas en su andanza en la "azzurri".
El Athletic Club de Bilbao es un
club con una historia llena de triunfos y de títulos en el fútbol español. Sin
embargo, su política de club de jugar solo con jugadores vascos, riojanos y
navarros le ha lastrado en estos tiempos en los que el deporte está tan
globalizado. Lejos quedan las épocas gloriosas en las que el conjunto vasco
dominaba el panorama futbolístico nacional y es que haciendo honor al refrán,
cualquier tiempo pasado fue mejor.
Han pasado ya 30 años desde que
el Athletic Club consiguiera su último gran título nacional. Fue en la
temporada 83/84 cuando el equipo rojiblanco realizó su última gran campaña en
la que alcanzó un doblete deLiga y Copa del Rey. El Athletic, dirigido por
Javier Clemente se proclamó campeón de liga ante su máximo rival, la RealSociedad. El partido se disputó en el viejo San Mamés y acabó con un resultado
de 2-1 gracias a los goles deRockyLiceranzu. Poco después logró el doblete al ganar la Copa tras imponerse 1-0 (gol de Endika) al Fútbol CLub Barcelona en el Bernabéu en un partido que terminó con una bochornosa pelea entre ambos equipos.
A pesar de que en los últimos años el Athletic ha conseguido realizar grandes temporadas con la consecución de dos finales de Copa y una deEuropa League, no han vuelto los títulos a San Mamés y el conjunto rojiblanco sigue intentando dar una alegría a su afición para volver a pasear la Gabarrapor la ría de Bilbao.
Nadie pudo parar lo inevitable. Todo hacía presagiar
lo que finalmente sucedió, especialmente tras el paseo que se dio la selección
de –por aquel entonces-Luis Aragonés, el sabio de Hortaleza, en la Eurocopa de
2008 proclamándose campeona de Europa por segunda vez en su historia. El fútbol
es igual o más caprichoso que la vida. Fortuito, aleatorio. Sacudido por olas
de azar y espuma de suerte. De los restos de esa tanda de penaltis que ganamos
a Italia hace ya seis años nació la consumación de una generación de
futbolistas inigualable. Inalcanzable. Mucho se ha escrito y oído de lo que
vivieron esos futbolistas. De lo que sufrieron. De lo que lograron. Pero ¿qué
vivió, sufrió y logró la afición de la Roja durante el Mundial de Sudáfrica de2010? Sigan leyendo si están preparados para la nostalgia porque toca viajar en
el tiempo, sólo cuatro años atrás.
Era el año 2010 y España llegaba al Mundial de
Sudáfrica con el colgante de “Campeona de Europa” y la identidad del “fútbol
tiki-taca”. El adiós de Luis Aragonés y la recogida de testigo de Vicente del Bosque habían generado muchas dudas en la afición española, pero el despliegue
de medios de comunicación de la Península Ibérica y posterior desembarco en
tierras africanas unido a la excitación del “Waka-Waka” de Shakira, disipó
todas las sombras del fracaso en la mentalidad de España. ¡Había llegado el
Mundial! Pero, ¡ay, amigos, qué poco duró la felicidad! Si de algo es capaz la
selección de fútbol de nuestro país es de lo mejor y de lo peor al mismo
tiempo. Y así fue. El destino se alineó con la suerte ySuiza obró el milagro:
0-1. Primer partido, primera derrota. ¿Qué pasó con esa ilusión desmedida? La
afición se echó encima. La prensa se echó encima. Todos nos echamos
literalmente encima del entrenador, de los jugadores, de las novias de los
jugadores, etc. Los críticos futbolísticos, expertos eruditos en la materia,
buscaban alguna explicación grandilocuente de lo que había sucedido. Nadie
encontraba la explicación, pero España estaba contra las cuerdas.
La victoria por 2-0 ante Honduras consiguió aliviar
ligeramente la herida abierta por los suizos, pero no la curó por completo. La
afición se volcó con el equipo mientras la prensa seguía sacando punta a la
derrota inaugural y a aspectos extradeportivos de algunos jugadores. El partido
ante Chile se convirtió en la primera final de la plantilla de Vicente del
Bosque. Un equipo agresivo, duro, insaciable, incansable. Una selección que cumplía
con el prototipo de los países Sudamericanos. El conjunto español acabó
logrando la victoria por 1-2, sin desplegar su mejor juego y no exenta de
sufrimiento. La voluntariedad de los chilenos también ayudó a ello, pues les
bastaba con ese resultado para clasificarse a los octavos de final como
segundos de grupo.
¡Lo que es el fútbol! De estar eliminados, hundidos
absolutamente en la mayor vergüenza, del fracaso nacional y completamente
estrepitoso… ¡España pasaba a octavos como primera de grupo! El cruce quiso que
el país viviera un duelo casi geográfico, enfrentándonos a la Portugal de Cristiano Ronaldo. El “cerrojo luso” nos mermaba ofensivamente, mientras la
presencia de la estrella del Real Madrid creaba peligro con solo respirar cerca
de la zaga roja. ¡Y cómo soplaba! El partido avanzaba y con ello comenzaron los nervios en España. Pronto se disiparon cuando Vicente del Bosque
dio entrada a Fernando Llorente, que revolucionó completamente el encuentro con
sus ganas y su envergadura, volviendo literalmente loca a la pareja de
centrales de Portugal. Sin embargo, de sus botas no vino el gol de la victoria.
Villa se convertía en leyenda metiendo a su país en cuartos de final: 1-0.
Paraguay esperaba en cuartos. El estado de excitación
que provocó la “Roja” en el país era indescriptible. Regueros de personas
llenaron las calles con el color de su selección. Un país unido por la
sensación de que los paraguayos eran una selección menor, fácil de derrotar.
¡Creíamos que ya estábamos en semifinales y qué equivocados estábamos! La
agresividad que desplegó el equipo sudamericano sorprendió a la afición
española, que vio pasar el fracaso ante sus ojos cuando Piqué cometía un
clarísimo penalti. La estrella de Casillas no dejó de brillar en Sudáfrica 2010
y obró el milagro. Una jugada después, Xabi Alonsogozaba de la misma
oportunidad que los paraguayos y perdonaba como ellos. Otra prórroga se
avecinaba, pero el “Guaje” se hacía grande y metía a España –por primera vez en
su historia- en las semifinales del Mundial de Sudáfrica 2010.
El éxtasis estalló. La prensa generó tal nivel de
hormonamiento futbolístico que generó una ansiedad en la sociedad pocas veces
alcanzada. Lo que no haga el fútbol… El partido llegó antes de lo imaginado y
las plazas, los bares, las casas, las calles, ¡toda España se llenó para ver el
duelo contra Alemania! Final casi anticipada para muchos, los alemanes nos la
tenían jurada desde aquel gol de Torres dos años atrás que les robaba la Eurocopa de 2008. El despliegue físico de Alemania hacía pensar en Llorente
como arma de destrucción, pero Vicente del Bosque metió a Pedro en el once
inicial y el canario se salió. Bailaba con el balón con tanta clase y destreza
que la zaga alemana sólo podía observar impasible la calidad del canario. El
partido fue de España. Las plazas, los bares, las casas, las calles, ¡toda
España confiaba en su selección y sabía que iba a ganar! Sólo era cuestión de
tiempo. Y el reloj se paró en la cabeza de Puyol. Su vuelo fue el vuelo de
España, su testarazo fue el testarazo de España, su grito fue el grito de
España. Su antológico gol es el mejor resumen de aquella generación de
futbolistas que tenían el cielo a 116 minutos de distancia.
Y así fue. Ya no importan las ocasiones de Robben, ni
el fallo de Cesc, ni la agresividad desmedida deHolanda, ni la derrota ante
Suiza, ni las dudas sobre Vicente del Bosque, la novia de Casillas o las
sombras de pasado. Ya no importan las lluvias en las plazas repletas de
españoles, la angustia en los bares españoles, los gritos en las casa
españolas, las pisadas en las calles españolas. ¡Toda España rugió en el 116’!
Andrés Iniesta lo hizo. Aquello que nadie creía posible, lo hizo; aquello que
generaciones y generaciones de españoles soñaron, lo hizo; unir a toda la sociedad
de un país, lo hizo. Del silencio de Iniesta a Casillas levantando el mundo al
cielo pudieron pasar horas, minutos y segundos, pero la eternidad que alcanzó
España, la eternidad que alcanzamos todos nosotros, María, José, Pedro, Paco,
David, Daniel, Víctor, Alberto, Luis, Ana, Marta. La eternidad en una estrella
se hizo nuestra. ¿Por qué? Porque nadie pudo parar lo inevitable.
“Gol en Las Gaunas” es, con toda
probabilidad, la frase más recurrente cuando, en un corro de amigos, alguien
entona la clásica imitación del Carrusel Deportivo. Tal vez no fuera la que más
a menudo se repetía en aquellas tardes de radio, pero por alguna razón quedó
grabada en la memoria colectiva. Hay quien argumenta que la causa es la
musicalidad que posee el nombre del estadio del Club Deportivo Logroñés.
En este artículo nos acercaremos a la
historia de un club de fútbol humilde, en una ciudad pequeña y que no ha conseguido
grandes títulos pero sí se ha ganado el cariño de todos los aficionados al
fútbol de antes, al que estaba gobernado por los sentimientos.
El Club Deportivo Logroñés era el equipo
emblema de la comunidad de La Rioja, fundado el 30 de mayo de 1940, el equipo
alcanzó la gloria entre 1987 y 1996, temporadas en las que militó en la primera
división del fútbol español. En este período fue cuando nació la popular frase
de los carruseles deportivos debido al nombre del estadio.
En una ciudad en la que el deporte de alto
nivel nunca había estado presente la presencia del Logroñés sirvió de impulso a
Logroño de una manera inimaginable para la gente del lugar. Todas las semanas
que el equipo jugaba en el municipal de Las Gaunas las gradas se poblaban de
gente que iba a animar a su equipo y a ver a las grandes estrellas que
visitaban la capital riojana entre las que se incluyen Maradona, Redondo, Stoichkov, Guerrero o Arconada.
Uno de los grandes valedores de este
proyecto fue Marcos Eguizábal que cogió al club en primera división y con el
descenso a segunda en la temporada 94/95 se comprometió a dejar el club en el
lugar dónde merecía estar. Esto lo consiguió en la siguiente campaña en la que
el equipo, dirigido por Juande Ramos, realizó una excelente campaña y logró en
Toledo el segundo ascenso a primera del club blanquirrojo al imponerse al C.D. Toledo por 1-2. Para este encuentro tan importante se desplazaron hasta la
ciudad manchega más de 3.000 riojanos.
Marcos Eguizábal había cumplido con su
palabra y se marchó del club. Sin embargo, la venta del equipo a un grupo de
empresarios riojanos supuso el principio del fin para un proyecto y un conjunto
que se había ganado el respeto y la simpatía de la mayoría de los estadios por
los que había paseado el nombre de La Rioja. En sólo 4 años tras la venta el
Logroñés pasó de conseguir un ascenso a primera división hasta la Tercera, lo
que supuso la ruina para el conjunto riojano. En la temporada después del
ascenso los blanquirrojos terminaron últimos por lo que descendieron a la
segunda, donde permanecieron 3 años. Fue en el verano del 2000 cuando un doble
descenso, deportivo y económico mandó al club a la Tercera División y casi
provoca su desaparición. Desde ese momento el Club Deportivo Logroñés fue dando
tumbos entre la Tercera y la Segunda B acarreando una deuda imposible de pagar
hasta que, en 2009 se consumó la desaparición del equipo de todos los riojanos.
Por el Club Deportivo Logroñés han pasado jugadores y entrenadores muy
conocidos para los aficionados del fútbol español como Juande Ramos o Miguel
Ángel Lotina en el banquillo o Julen Lopetegui y Agustín Abadía en el campo.
A pesar de que han nacido nuevos proyectos
con el nombre del Logroñés, no han conseguido el mismo apoyo social que el
histórico club riojano y aunque consigan alcanzar grandes cotas deportivas,
para los logroñeses los goles en Las Gaunas nunca se cantarán igual. Alberto García @10Tucho