"La gente no te engaña cuando la miras a los ojos o te da un abrazo llorando; hay sentimientos que no se pueden fingir"
Manolo Preciado
Hace ya dos años que el entrenador de origen santanderino nos dejó a causa de un infarto justo el día que se iba a anunciar su compromiso para entrenar por una temporada al Villareal C.F. Con este contrato Manolo Preciado iba a regresar al lugar en el que más feliz era, un banquillo de Primera División.
Nacido y criado en Santander, el fútbol siempre fue su gran pasión y llegó a debutar con el equipo de su ciudad, el Racing, del que posteriormente fue entrenador. Asturiano de adopción, su fuerte temperamento y su valentía le llevaron a superar todos los reveses que le planteó la vida y a asumir retos deportivos tan complicados como conseguir dos ascensos a la élite del fútbol español. El primero lo consiguió con el Levante en la temporada 03-04 y el segundo con el que a la postre sería el equipo de su vida, el Sporting De Gijón.
Manolo
Preciado hablaba claro, la honestidad era su principal seña de su identidad,
así como su carácter rebelde, una personalidad difícil de doblegar. Afable,
cordial, próximo y muy cercano a su afición, igual reconocía el valor de los
suyos que aseguraba estar “más quemado que la moto de un hippie”. Pocos
entrenadores han sido capaces de aglutinar en torno a su persona un caudal de
simpatía tan grande, como demuestra haber sido capaz de llorar, el día de su
destitución, junto al presidente esportinguista que había tomado tan difícil
decisión. Por esa cercanía en un mundo tan complicado, Manolo siempre será uno
de los nuestros.
“Gol en Las Gaunas” es, con toda
probabilidad, la frase más recurrente cuando, en un corro de amigos, alguien
entona la clásica imitación del Carrusel Deportivo. Tal vez no fuera la que más
a menudo se repetía en aquellas tardes de radio, pero por alguna razón quedó
grabada en la memoria colectiva. Hay quien argumenta que la causa es la
musicalidad que posee el nombre del estadio del Club Deportivo Logroñés.
En este artículo nos acercaremos a la
historia de un club de fútbol humilde, en una ciudad pequeña y que no ha conseguido
grandes títulos pero sí se ha ganado el cariño de todos los aficionados al
fútbol de antes, al que estaba gobernado por los sentimientos.
El Club Deportivo Logroñés era el equipo
emblema de la comunidad de La Rioja, fundado el 30 de mayo de 1940, el equipo
alcanzó la gloria entre 1987 y 1996, temporadas en las que militó en la primera
división del fútbol español. En este período fue cuando nació la popular frase
de los carruseles deportivos debido al nombre del estadio.
En una ciudad en la que el deporte de alto
nivel nunca había estado presente la presencia del Logroñés sirvió de impulso a
Logroño de una manera inimaginable para la gente del lugar. Todas las semanas
que el equipo jugaba en el municipal de Las Gaunas las gradas se poblaban de
gente que iba a animar a su equipo y a ver a las grandes estrellas que
visitaban la capital riojana entre las que se incluyen Maradona, Redondo, Stoichkov, Guerrero o Arconada.
Uno de los grandes valedores de este
proyecto fue Marcos Eguizábal que cogió al club en primera división y con el
descenso a segunda en la temporada 94/95 se comprometió a dejar el club en el
lugar dónde merecía estar. Esto lo consiguió en la siguiente campaña en la que
el equipo, dirigido por Juande Ramos, realizó una excelente campaña y logró en
Toledo el segundo ascenso a primera del club blanquirrojo al imponerse al C.D. Toledo por 1-2. Para este encuentro tan importante se desplazaron hasta la
ciudad manchega más de 3.000 riojanos.
Marcos Eguizábal había cumplido con su
palabra y se marchó del club. Sin embargo, la venta del equipo a un grupo de
empresarios riojanos supuso el principio del fin para un proyecto y un conjunto
que se había ganado el respeto y la simpatía de la mayoría de los estadios por
los que había paseado el nombre de La Rioja. En sólo 4 años tras la venta el
Logroñés pasó de conseguir un ascenso a primera división hasta la Tercera, lo
que supuso la ruina para el conjunto riojano. En la temporada después del
ascenso los blanquirrojos terminaron últimos por lo que descendieron a la
segunda, donde permanecieron 3 años. Fue en el verano del 2000 cuando un doble
descenso, deportivo y económico mandó al club a la Tercera División y casi
provoca su desaparición. Desde ese momento el Club Deportivo Logroñés fue dando
tumbos entre la Tercera y la Segunda B acarreando una deuda imposible de pagar
hasta que, en 2009 se consumó la desaparición del equipo de todos los riojanos.
Por el Club Deportivo Logroñés han pasado jugadores y entrenadores muy
conocidos para los aficionados del fútbol español como Juande Ramos o Miguel
Ángel Lotina en el banquillo o Julen Lopetegui y Agustín Abadía en el campo.
A pesar de que han nacido nuevos proyectos
con el nombre del Logroñés, no han conseguido el mismo apoyo social que el
histórico club riojano y aunque consigan alcanzar grandes cotas deportivas,
para los logroñeses los goles en Las Gaunas nunca se cantarán igual. Alberto García @10Tucho